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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://galastah.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Galastah: Para que no se duerma mi conciencia</title><description>Para que no se duerma mi conciencia</description><link>https://galastah.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>TU CASA ES DONDE TE QUIEREN</title><link>https://galastah.blogia.com/2008/041801-tu-casa-es-donde-te-quieren.php</link><guid isPermaLink="true">https://galastah.blogia.com/2008/041801-tu-casa-es-donde-te-quieren.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">La familia.... &iquest;verdad que resulta increible que algo tan com&uacute;n haya sido &uacute;ltimamente sometida a los m&aacute;s enconados y encendidos debates? Desde sectores cercanos a la Iglesia se asegura que la sociedad actual va directa al caos m&aacute;s absoluto y demencial por culpa de la disgregaci&oacute;n de esta sagrada instituci&oacute;n que, seg&uacute;n el incontestable libro del G&eacute;nesis, Dios instituy&oacute; al principio de los tiempos. Se ensalza la familia como c&eacute;lula b&aacute;sica de la sociedad, irrompible, intachable y fija de por vida. Para ello se propone la familia cristiana como modelo insustituible, ya se sabe: el padre, la madre, los hijos (cuantos m&aacute;s, mejor) y los abuelos (porque eso de que los ancianos se vayan a una residencia limpia, alegre y donde se les atiende divinamente es la mayor de las crueldades). &Eacute;sta es la familia cristiana, la &uacute;nica v&aacute;lida, la tradicional, la de toda la vida.&nbsp;Se nos presenta como un acogedor nido de felicidad, repleto de comprensi&oacute;n y cari&ntilde;o. Se tapan, por tanto, tragedias y atrocidades de todo tipo que, aunque nos la intenten dar con queso, sabemos que se producen "hasta en las mejores familias". En contraste con este apacible remanso de paz, se opone la crueldad de los tiempos actuales: familias rotas, ni&ntilde;os abandonados, v&iacute;ctimas de las luchas de sus padres y, por supuesto, la mayor de las lacras, esas "uniones raras" como los matrimonios homosexuales o la simple convivencia de una pareja. Visto as&iacute;, cualquiera se alinear&iacute;a en las filas de la familia tradicional sin pensarlo un momento, para atajar el caos que se nos avecina.</span></p><p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Pero, por favor, antes de tomar la bayoneta y apuntarse al Foro de la Familia para defender Espa&ntilde;a de la corrupci&oacute;n moral m&aacute;s flagrante, tal vez sea recomendable revisar el concepto de familia. &iquest;Qu&eacute; es una familia? Tal vez tras este an&aacute;lisis, llegar&iacute;amos a la conclusi&oacute;n de que la familia cristiana es un concepto demasiado cerrado. Yo enfocar&eacute; el an&aacute;lisis desde un punto de vista muy sencillo, concretamente desde donde surgi&oacute; este art&iacute;culo: una frase de una miniserie.</span></p><p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">No sabr&iacute;a concretar cu&aacute;ndo vi "Queen, las ra&iacute;ces", s&oacute;lo s&eacute; que por aquel entonces ni siquiera iba a la Universidad, con lo que puedo asegurar que ha pasado ya un tiempo respetable. Trataba de la vida de una de las antepasadas de Alex Haley, el c&eacute;lebre autor de "Ra&iacute;ces". La miniserie en general me impact&oacute; bastante, pero lo que m&aacute;s recuerdo de ella, a pesar del tiempo transcurrido, es&nbsp;la&nbsp;frase que da nombre a este art&iacute;culo y, por supuesto, el contexto en que la protagonista la pronuncia. Queen es hija de una esclava negra y del hacendado de la plantaci&oacute;n de algod&oacute;n donde trabajaba su madre, algo bastante tr&aacute;gico para aquella &eacute;poca y, sospecho, m&aacute;s com&uacute;n de lo que se pudiera pensar. La ni&ntilde;a nacida de esta uni&oacute;n es rechazada por los blancos y por los negros (ya se sabe, no es lo suficientemente blanca, ni lo suficientemente negra) y desde peque&ntilde;a ha de luchar por encontrar su lugar en el mundo. Es admitida por su padre para que haga compa&ntilde;&iacute;a a su hija leg&iacute;tima (porque, por supuesto,el padre&nbsp;ten&iacute;a una hija leg&iacute;tima, que los hacendados sure&ntilde;os eran gente muy cristiana y muy decente, faltar&iacute;a m&aacute;s), pero desde el principio ha de hacer frente a la animadversi&oacute;n de la esposa legal. &Eacute;sta logra que Queen abandone la plantaci&oacute;n casi al final de la guerra de Secesi&oacute;n, tras la muerte de su &uacute;nica hija, a la que la joven esclava hab&iacute;a acompa&ntilde;ado durante gran parte de su infancia y adolescencia. As&iacute; comienza un duro y azaroso viaje en busca de un lugar al que pertenecer.</span></p><p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, ya establecida en su hogar definitivo, casada y con dos hijos, de los cuales s&oacute;lo el segundo es fruto de su matrimonio, Queen recibe la noticia de la muerte de su padre, y se traslada con sus dos hijos a la plantaci&oacute;n para acudir a su funeral.&nbsp;All&iacute; todo ha cambiado: la prosperidad de anta&ntilde;o se ha trocado en ruina, y la casa central, otrora magn&iacute;fica con su escalera de m&aacute;rmol, sus cortinas y su excelente decoraci&oacute;n no es m&aacute;s que un lugar fr&iacute;o y triste. Por la escalera de m&aacute;rmol desciende la esposa legal para recibirla: va vestida de negro y presenta un semblante amargado; en la mano&nbsp;lleva una copa. Ha estado bebiendo,&nbsp;&iquest;para ahogar las penas por la muerte de su esposo?&nbsp;Algo en su actitud y sus palabras nos&nbsp;dicen que no. Arroja a Queen de sus propiedades con malos modos, &nbsp;dejando claro que no pertenece a ese lugar, que nunca ha pertenecido a &eacute;l. Ella sale de la plantaci&oacute;n con sus hijos. Uno de ellos, seguramente extra&ntilde;ado al sentir el contraste entre lo que su madre le relataba sobre esa casa y la cruda realidad, le pregunta <em>"Pero, mam&aacute; &iquest;no es &eacute;sta tu casa?" </em>La madre responde entonces firmemente <em>"No, hijo, tu casa es donde te quieren"</em>.</span></p><p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Creo que es una premisa tan clara que nadie le pondr&iacute;a objeciones. El ser humano lucha siempre por sentirse querido, y toda la psicolog&iacute;a nos dice que un ni&ntilde;o s&oacute;lo ser&aacute; feliz si se encuentra rodeado de afecto. Ser&iacute;a absurdo suponer que s&oacute;lo una familia que se ajuste a los c&aacute;nones eclesi&aacute;sticos es capaz de crear ese ambiente de afecto. Es m&aacute;s, la experiencia nos dice todo lo contrario: a lo largo de a&ntilde;os, de siglos, tras la fachada de&nbsp;muchas honorables e irreprochables familias cristianas se ocultaba todo un tormento de desamor, de indiferencia, de maltrato, de sometimiento. Desenga&ntilde;&eacute;monos: el ser humano tiene las mismas pasiones hoy que en el pasado. Tambi&eacute;n en el pasado ha existido el desamor, los matrimonios desgastados por el tiempo, los maltratadores... Todo lo que de verdad desgasta a la familia es muy viejo, pero hasta ahora se manten&iacute;a oculto. Hasta hace bien poco se sonre&iacute;a de puertas hacia afuera a pesar de las ganas de llorar o de huir, se maquillaban hematomas delatores, pasiones prohibidas e&nbsp;inclinaciones que todav&iacute;a algunos siguen considerando enfermizas. Tras esta reflexi&oacute;n, &iquest;qu&eacute; debemos pensar que&nbsp;teme la Iglesia,&nbsp;los ataques a la familia o el descubrimiento de la podredumbre interna de tantos y tantos sepulcros blanqueados?</span></p><p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Yo apoyo a la familia, por supuesto. Me parece que es uno de los pilares m&aacute;s efectivos del ser humano, y a menudo su &uacute;nica fuente de cari&ntilde;o. Pero por eso mismo apoyo a las familias en que sus lazos &uacute;nicamente son los del afecto, no los de las convenciones humanas (que no divinas) o los de la firma antes del convite en el sal&oacute;n de bodas.</span></p><p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Recientemente he le&iacute;do un art&iacute;culo en el Pa&iacute;s Semanal sobre la sociedad de Islandia. Es un pa&iacute;s que registra unas altas tasas de divorcio, y unos niveles todav&iacute;a m&aacute;s altos de felicidad y optimismo de sus pobladores. Parad&oacute;jico, &iquest;verdad? Muchas de las familias islandesas est&aacute;n compuestas por un complejo mosaico de hijos de varias relaciones y, sin embargo, el engranaje funciona. Seg&uacute;n algunos testimonios que le&iacute;, los islandeses prefieren abandonar una relaci&oacute;n cuando no funciona que obligarse a la tortura de permanecer atados para&nbsp;siempre. &iquest;Y los ni&ntilde;os? En Islandia se cuida enormemente de ellos: aunque los padres est&eacute;n separados, los ni&ntilde;os cuentan con la seguridad total del afecto de toda su familia, no estar&aacute;n solos ni abandonados, y generalmente se llega a la custodia compartida, por lo que a los chavales jam&aacute;s le faltar&aacute; ni su madre, ni su padre. Ya s&eacute; que suena a utop&iacute;a, pero parece confirmar lo que he defendido a lo largo de este art&iacute;culo: Que el amor, y s&oacute;lo el amor, es lo que importa en la familia. Que la verdadera familia es aquella que es capaz de transmitir afecto a sus miembros. En definitiva, que es capaz de cumplir con el que es,&nbsp;al fin y al cabo, su prop&oacute;sito originario.</span></p>]]></description><pubDate>Fri, 18 Apr 2008 19:04:00 +0000</pubDate></item><item><title>COSAS DE LA CASUALIDAD</title><link>https://galastah.blogia.com/2008/030801-cosas-de-la-casualidad.php</link><guid isPermaLink="true">https://galastah.blogia.com/2008/030801-cosas-de-la-casualidad.php</guid><description><![CDATA[<p>Tal vez sean casualidades, pero es curioso como a veces los sucesos se alinean. O tal vez seamos nosotros quienes buscamos esa alineaci&oacute;n, aislando partes con sentido en el remolino de la existencia. Tal vez fue eso lo que pas&oacute;. No es que sea importante en este caso, ni siquiera digno de menci&oacute;n. Tal vez no deber&iacute;a dedicarle un art&iacute;culo, pero ah&iacute; va.</p><p>La concatenaci&oacute;n de estos sucesos comenz&oacute; el viernes de la semana pasada, cuando mi prima me pidi&oacute; ayuda para realizar un resumen del cap&iacute;tulo que le hab&iacute;a tocado en suerte del libro que est&aacute; leyendo toda su clase. Mi prima va a 1&ordm; ESO, y como a la mayor&iacute;a de los chavales de su edad, no le llama especialmente la atenci&oacute;n el negro sobre el blanco. Una pena, por supuesto, imagino que una pantalla de colorines con marcianitos dando saltos o una conversaci&oacute;n superficial en el messenger les resultan m&aacute;s atractivas. Tambi&eacute;n he de reconocer que el libro ten&iacute;a un nivel un pel&iacute;n elevado para su edad, o al menos conforme est&aacute; el patio. Mi prima acudi&oacute; puntualmente el s&aacute;bado con su libro y un l&aacute;piz (mucho m&aacute;s puntual que yo, que me qued&eacute; dormida), y comenz&oacute; con la lectura de un fragmento ciertamente interesante, pero que al interrumpir cada dos por tres para preguntar el significado de varias palabras se hizo casi eterno. Lo graciosos fue que al final de la lectura mi prima se declar&oacute; pillada por la historia (si es que es lo que tienen algunos libros...). Casualmente, mi hermana le dijo que cuando estaba en la ESO le pas&oacute; algo parecido con otro libro que al final le encant&oacute;, "Caperucita en Manhattan". Lo sac&oacute; de su lugar en la estanter&iacute;a para mostr&aacute;rselo, y cuando mi prima se march&oacute;, el libro qued&oacute; abandonado por ah&iacute;. Como casi todo lo que tenga letras es un reclamo para m&iacute;, lo rescat&eacute; y comenc&eacute; a hojearlo. Me llam&oacute; la atenci&oacute;n un apartado al final, en el que se recomendaban otros libros relacionados con la tem&aacute;tica de "Caperucita en Manhattan". Dos de ellos pertenec&iacute;an a Erich Fromm, un pensador de origen alem&aacute;n; eran "El miedo a la libertad" y "El arte de amar". Me hice con los dos y los mir&eacute; por encima. </p><p>En "El arte de amar" encontr&eacute; la teor&iacute;a de Fromm sobre el amor, basado, seg&uacute;n &eacute;l, en una comunicaci&oacute;n entre seres libres e iguales (adem&aacute;s de un jugoso texto sobre&nbsp;el capitalismo y el consumismo que mis alumnos de &eacute;tica tuvieron que padecer). Dejaba fuera de la definici&oacute;n de amor las relaciones en que uno de los miembros se erig&iacute;a como "protector", "gu&iacute;a" o "se&ntilde;or" del otro, y en la cual el otro se siente siempre en relaci&oacute;n de inferioridad. Tambi&eacute;n exclu&iacute;a las relaciones "mercantilistas" en las que una persona busca a otra que comparta sus mismos "intereses" (curiosa palabra para usar cuando hablamos de amor), tenga gustos parecidos y que lo "enriquezca" en la misma medida en que &eacute;sa persona lo hace. Es decir, un "toma y daca", yo hago esto por ti si t&uacute; haces lo otro por m&iacute;. De esa manera, voy por el mundo buscando a alguien que re&uacute;na varias de mis condiciones al mismo tiempo que sea accesible dada mi situaci&oacute;n en el mercado sentimental (&iquest;qui&eacute;n no ha o&iacute;do nunca la frase "es que &eacute;l/ella no puede aspirar a alguien m&aacute;s..." ? En los puntos suspensivos van adjetivos como guapo/-a, inteligente... e incluso rico/-a). Pues bien, seg&uacute;n Fromm, nada de esto ser&iacute;a amor. El amor simplemente ser&iacute;a una comunicaci&oacute;n de la intimidad a otra persona que nos comunica la suya y, por supuesto, en la aceptaci&oacute;n total de la otra persona. En los dos primeros casos, seg&uacute;n Fromm, nunca conocer&iacute;amos el verdadero interior de la otra persona, su "yo" especial y &uacute;nico, y por tanto, no podr&iacute;amos superar la sensaci&oacute;n de soledad que nos amarga la vida cotidiana.</p><p>As&iacute; que hasta ahora tenemos una concatenaci&oacute;n que comienza con el libro de lectura de mi prima y termina con la teor&iacute;a de Fromm sobre el amor y la comunicaci&oacute;n... pero a&uacute;n hay m&aacute;s, porque este jueves, en el grupo de cine, vimos una pel&iacute;cula que en cada uno de sus fotogramas me recordaba al se&ntilde;or Fromm y su libro. </p><p>"Algo en com&uacute;n" es la &oacute;pera prima de Zach Braff, que al mismo tiempo es el actor principal. Interpreta a un joven de veintis&eacute;is a&ntilde;os que vaga por la vida adormilado a base de litio, que su padre, que act&uacute;a asimismo como su psiquiatra, insiste en administrarle. Lleva nueve a&ntilde;os fuera de casa, y aunque ha trabajado como actor - su verdadera vocaci&oacute;n - en el momento en que comienza la pel&iacute;cula sirve comida en un restaurante. Su vida est&aacute; inmerse en una aton&iacute;a sin sentido, una vacuidad&nbsp;que le impide mostrar ning&uacute;n sentimiento o sentirlos siquiera. Todo cambia cuando su madre muere - tal vez como resultado de un suicidio - y el joven Lange (as&iacute; se llama el personaje) vuelve a casa para asistir a su entierro. Al volver a New Yersey, a su barrio de siempre, se reencuentra con los viejos amigos, que van por la vida casi tan aturdidos como &eacute;l, en trabajos absurdos y en org&iacute;as pretendidamente divertidas en las que los porros y el sexo&nbsp;son los principales protagonistas. Como tel&oacute;n de fondo, la presencia culpabilizadora y r&iacute;gida de su padre, que Lange intenta esquivar.</p><p>Pero de repente, por casualidad, y contra todo pron&oacute;stico, Lange conoce a Samantha (interpretada por Natalie Portman), una joven vital que revoluciona todo su universo y le devuelve la capacidad de sentir y de ver su rumbo en la vida. Y es en esta relaci&oacute;n donde Zach Braff se luce: a trav&eacute;s de di&aacute;logos certeros, los personajes van desnudando su intimidad, sus miedos y problemas cotidianos, lo que constituye su verdadero yo. Hablan, sin m&aacute;s pretensiones - que es la mejor forma de hablar - y a trav&eacute;s de su intimidad compartida, llegan a amarse. La soledad personal retrocede fente a su gran enemiga, la aut&eacute;ntica comunicaci&oacute;n. El t&iacute;tulo, "Algo en com&uacute;n", no hace referencia en modo alguno a una relaci&oacute;n mercantilista, sino todo lo contrario: Lange y Sam son muy diferentes, lo &uacute;nico que tienen en com&uacute;n es ese amor que han construido.</p><p>La comunicaci&oacute;n, el di&aacute;logo... &iexcl;Qu&eacute; lejos quedan!&nbsp;Con nuestras prisas, nuestra ansia por conseguir las cosas ya, r&aacute;pidamente, nuestra man&iacute;a de encasillar a los seres, al igual que a las cosas, en las categor&iacute;as de "&uacute;tiles" o "in&uacute;tiles"... esa falta de verdaderos contactos, de verdadero amor (o de verdadera amistad) es lo que, seg&uacute;n mi opini&oacute;n, nos desmorona a diario, y al mismo tiempo, desmorona a la sociedad.</p><p>Y la pel&iacute;cula, como casi todo en la vida, me evoca una canci&oacute;n. &iquest;Otro eslab&oacute;n en la cadena?</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center"><strong>PARA QUE NO SE DUERMAN MIS SENTIDOS</strong></p><p align="center"><strong>(Manolo Garc&iacute;a)</strong></p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">H&aacute;blame en la hora calma de la media noche<br />H&aacute;blame para que no se duerman mis sentidos, h&aacute;blame<br />De lejanas tierras donde el &uacute;nico dios sea el sol<br />Donde se vive al rumor de las hojas del sic&oacute;moro mecidas de brisa y calor.<br /><br />Cu&eacute;ntame fracasos, vida, rumbos de pintores locos<br />H&aacute;blame de la calima de las noches<br />Cuando tu amante de amantes huy&oacute;<br />De Cartago a las puertas de Roma, de la Sevilla mora<br />De claveles de revoluci&oacute;n<br />De las vueltas que da la tuerca,<br />De los amores que son prisi&oacute;n.<br /><br />Va y viene mi alma de esponja<br />Viene y va si t&uacute; me hablas,<br />Si t&uacute; me cuentas cosas<br /><br />Barquera, monte, montera<br /><br />Viene y va mi alma viajera<br />Linda zagala, si me quisieras<br /><br />Va y viene linda barquera<br />Si t&uacute; me miras de esa manera<br /><br />H&aacute;blame en la hora calma de la media noche<br />H&aacute;blame para que no se duerman mis sentidos, h&aacute;blame<br />De C&aacute;diz fenicia, de la C&oacute;rdoba que abrigaba su mezquita,<br />De Chagall o de los poetas andaluces del destierro<br />De porqu&eacute; claveles para una revoluci&oacute;n<br />De las vueltas que da la tuerca,<br />De los amores que son prisi&oacute;n.<br /><br />Va y viene mi alma de esponja<br />Viene y va si t&uacute; me hablas,<br />Si t&uacute; me cuentas cosas<br /><br />Va y viene mi alma guerrera<br />Viene y va si t&uacute; me hablas,<br />Si t&uacute; endulzas la espera<br /><br />Barquera, monte, montera<br /><br />Viene y va mi alma viajera<br />Linda zagala, si me quisieras<br /><br />Va y viene linda barquera<br />Si me sonr&iacute;es de esa manera<br /><br />Barquera, monte, montera<br /><br />Barquera, monte, montera</p><p align="left">&nbsp;</p><p align="left">Para que no se duerman los sentidos, como dormidos los ten&iacute;a Lange. Y se despiertan con la palabra, con la comunicaci&oacute;n, la base de todo. &iquest;Continuar&aacute; la cadena? Qui&eacute;n sabe... son cosas de la casualidad.</p><p align="center">&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Sat, 08 Mar 2008 20:08:00 +0000</pubDate></item><item><title>"LA M&#xC1;SCARA DE LA MUERTE ROJA", UN CUENTO SOCIAL</title><link>https://galastah.blogia.com/2008/020901--la-mascara-de-la-muerte-roja-un-cuento-social.php</link><guid isPermaLink="true">https://galastah.blogia.com/2008/020901--la-mascara-de-la-muerte-roja-un-cuento-social.php</guid><description><![CDATA[<p>Le&iacute; por primera vez "La m&aacute;scara de la muerte roja" en un libro de historias de Edgar Alan Poe que me prest&oacute; mi profesora de ingl&eacute;s de 1&ordm; BUP. El libro, por supuesto, era en ingl&eacute;s, y no conten&iacute;a la versi&oacute;n original del cuento, sino una especie de adaptaci&oacute;n para principiantes. El relato que m&aacute;s me gust&oacute; fue, sin lugar a dudas, &eacute;ste, y fue adem&aacute;s el &uacute;nico que qued&oacute; en mi memoria. El libro lo dej&eacute; cuando estaba leyendo "El misterio de la casa Usher". Me cans&eacute; de buscar en el diccionario ingl&eacute;s-espa&ntilde;ol palabras desconocidas a cada p&aacute;rrafo, y adem&aacute;s, el librito ten&iacute;a unas ilustraciones que daban bastante canguelo. He de admitir que nunca he tolerado bien demasiadas historias de terror seguidas.</p><p>Sin embargo, "La m&aacute;scara de la muerte roja" me fascin&oacute;, a pesar del incordio que supone leer en ingl&eacute;s y de las ilustraciones g&oacute;ticas que me pon&iacute;an de los nervios. Poco despu&eacute;s, volv&iacute; a encontrarme con el relato donde menos pod&iacute;a haberlo sospechado... en una canci&oacute;n de Eros Ramazzotti. Para el que no se lo crea, que eche un vistazo a la letra de "Carta al futuro" y luego me cuente.</p><p align="center"><strong>CARTA AL FUTURO</strong></p><p align="center"><strong><em>Eros Ramazzotti</em></strong></p><p align="center">&Eacute;sta es una vieja historia que <br />Se contaba mucho tiempo atr&aacute;s <br />Es una vieja historia <br />Pero algo te dir&aacute; <br /><br />Eran tiempos de oscuridad <br />Cuando empezaba a soplar <br />El maldito viento <br />De una horrible enfermedad <br /><br />Fu&eacute; as&iacute; <br />Que el pr&iacute;ncipe pens&oacute; <br />Encerrarse en su castillo <br />Con amigos de verdad <br /><br />Fu&eacute; as&iacute; como pens&oacute; <br />Quedarse dentro sin salir <br />Hasta que cesara ya <br />Todo aquel miedo <br />Y toda aquella oscuridad <br /><br />En el castillo hab&igrave;a alegr&iacute;a <br />Y se estaba en buena compa&ntilde;&iacute;a <br />No falt&oacute; comida <br />Y danzaban sin parar <br /><br />No pod&iacute;a nadie imaginar <br />Que pudiese alg&uacute;n d&iacute;a llegar <br />El maldito viento <br />Que les alcanz&oacute; al final <br /><br />Te escribo a ti <br />Estas cosas que <br />Son de un pasado que parece no pasar <br /><br />Todo esto te escrib&iacute; <br />A ti que pronto nacer&aacute;s <br />Y no se que suceder&aacute; <br />Si este viento habr&aacute; abandonado la ciudad... <br /><br /><br />Yo no s&eacute; que mundo encontrar&aacute;s <br />Pero en mi deseo t&uacute; ser&aacute;s <br />Hijo de una nueva y m&aacute;s justa humanidad. </p><p align="left">&nbsp;</p><p align="left">Cantaba aquella canci&oacute;n como si estuviera contando un cuento, y sal&iacute;a de m&iacute; fluida, pues esa historia hab&iacute;a pasado a formar parte de m&iacute;, sencillamente me encantaba. A&ntilde;os despu&eacute;s, fue una de las historias que escog&iacute; para contarle a mis alumnos en uno de esos d&iacute;as tontos de finales de trimestre, y para proponer a partir de ella un juego de cadena de cuentos de esos que acaban en una sarta de disparates por la transmisi&oacute;n de boca en boca. </p><p align="left">Cuando tras hacer un cursillo de cuentacuentos, tuve que hacer mi debut como narradora oral, en seguida pens&eacute; en "La m&aacute;scara de la muerte roja" para contar a mi auditorio. Al final cont&eacute; otro, porque hab&iacute;a ni&ntilde;os, pero en su preparaci&oacute;n escrib&iacute; un an&aacute;lisis del relato en el que me percat&eacute; de sus afinidades con la ideolog&iacute;a&nbsp;bajomedieval que inspirabab las danzas de la muerte, la muerte niveladora, que se lleva tanto al rey como al campesino. </p><p align="left">Me sorprendi&oacute; que los personajes del pr&iacute;ncipe Pr&oacute;spero y sus amigos no son tratados con benevolencia en el relato, no llegan a caer bien al lector. Se los caracteriza con mucha ambig&uuml;edad, con una adjetivaci&oacute;n desconcertante, combinando los adjetivos positivos con otros que pueden tener una lectura diferente y peyorativa.</p><p>- Pr&oacute;spero: feliz, intr&eacute;pido, sagaz, exc&eacute;ntrico, majestuoso, amor poro lo extra&ntilde;o, gustos singulares, planes audaces y ardientes, &iquest;loco?, osado, robusto, enloquecido por la rabia y la verg&uuml;enza de su moment&aacute;nea cobard&iacute;a.</p><p>- Amigos de Pr&oacute;spero: robustos, desaprensivos, fren&eacute;tica concurrencia. </p><p>- Disfraces (aprobados por el pr&iacute;ncipe): grotescos, brillantes, esplendorosos, picantes, fantasmag&oacute;ricos, figuras de arabesco, incongruentes, fantas&iacute;as delirantes como las que aman los man&iacute;acos, hermosos, extra&ntilde;os, licenciosos, terribles, repelentes, "una multitud de sue&ntilde;os", asamblea de fantasmas, mascarada desenfrenada.</p><p align="left">Este aspecto del relato me sorprendi&oacute; desde la primera ocasi&oacute;n en que lo le&iacute;, y siempre me pregunt&eacute; por el motivo de este tratamiento de los "buenos". Tal vez un fragmento del texto lo explique: <em>"Con precauciones semejantes, los cortesanos pod&iacute;an desafiar al contagio. Que el mundo exterior se las arreglara por su cuenta; entretanto, era locura afligirse o meditar. El pr&iacute;ncipe hab&iacute;a reunido todo lo necesario para los placeres. Hab&iacute;a bufones, improvisadores, bailarines y m&uacute;sicos; hab&iacute;a hermosura y vino. Todo eso y la seguridad estaban del lado de adentro. Afuera estaba la Muerte Roja"</em>. &iquest;Es tal vez ese <em>Carpe Diem</em>, esa indiferencia ante el horror de la enfermedad y la desgracia del pr&oacute;jimo lo que Allan Poe castiga con esta adjetivaci&oacute;n ambigua y poco amable?</p><p>La impresi&oacute;n que el relato da al lector es de que tanto el pr&iacute;ncipe como sus amigos escapan de la Muerte Roja por los privilegios de su extracci&oacute;n social, y tras leer los detalles de la fortificaci&oacute;n tras la que se ocultan, nace junto al inicial sentimiento de alivio, una vaga sensaci&oacute;n de injusticia, que se va acrecentando poco a poco. Hay algo muy s&oacute;rdido en la manera en que Pr&oacute;spero y sus amigos escapan de la epidemia, de la horrible plaga que asola el pa&iacute;s. Son un club de escogidos que, gracias a sus riquezas, se entregan a todos los placeres y escapan del horror, dejando fuera a todos los desdichados que no gozan de la amistad del pr&iacute;ncipe. Resulta desalentadora la frase ya mencionada: <em>"Que el mundo se las arreglara por su cuenta; entretanto, era locura afligirse o meditar"</em></p><p>De esta manera, el pr&iacute;ncipe, cuyo deber es velar por el bienestar de su pueblo, buscar una soluci&oacute;n a la plaga o intentar poner a sus s&uacute;bditos a salvo, los abandona y se entrega al placer de su b&uacute;nker personal con sus amigos. Es robusto, intr&eacute;pido y sagaz, pero no usa ninguna de sus cualidades en el bien com&uacute;n, sino en su propio y ego&iacute;sta beneficio. Y, por supuesto, no act&uacute;a como un abnegado h&eacute;roe.</p><p>A mi entender, la irrupci&oacute;n de la Muerte Roja en la fiesta es una especie de elemento "nivelador", como se sol&iacute;a representar en las danzas de la muerte medievales: del rey al mendigo, todos eran iguales ante la gran niveladora. La Muerte Roja logra imponer la terrible justicia al final del cuento, y aunque cause terror o desaliento, en el fondo, el lector agradece esta justicia, el hecho de que los ricos, los poderosos, los que se sienten por encima del resto, no se salgan finalmente con la suya.</p><p>Por estas razones, "La m&aacute;scara de la muerte roja" me parece un cuento social, uno de esos que contar&iacute;a un campesino junto a la lumbre en las noches de invierno, teniendo como &uacute;nico remedio a su miseria la venganza y la justicia de la Gran Niveladora. </p><p align="left"><br />&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Sat, 09 Feb 2008 15:11:00 +0000</pubDate></item><item><title>EN LA CIUDAD DE LOS MUERTOS</title><link>https://galastah.blogia.com/2008/020801-en-la-ciudad-de-los-muertos.php</link><guid isPermaLink="true">https://galastah.blogia.com/2008/020801-en-la-ciudad-de-los-muertos.php</guid><description><![CDATA[<p>No pod&iacute;an creer que aquello pudiera estar pasando de verdad. &Eacute;sa fue la reacci&oacute;n generalizada de los alumnos que visualizaron "Las tortugas tambi&eacute;n vuelan". No les culpo: aunque yo no dud&eacute; de la autenticidad de los hechos que se relatan en la pel&iacute;cula, comprendo que es dif&iacute;cil aceptar que la realidad pueda llegar a ser tan cruda y despiadada.</p><p>"Las tortugas tambi&eacute;n vuelan" es una pel&iacute;cula del kurdo Bahman Ghobadi que se alz&oacute; con la Concha de Oro del &uacute;ltimo festival de cine de San Sebasti&aacute;n. Narra la vida diaria de unos ni&ntilde;os kurdo-irak&iacute;es en un campo de refugiados&nbsp;de la frontera turca. Las condiciones de vida son duras y lamentables, y para "ganarse la vida" estos peque&ntilde;os se dedican a desenterrar minas antipersona (creo que se entiende porqu&eacute; he puesto lo de ganarse la vida entre comillas) que despu&eacute;s venden o cambian en el mercado negro de las armas. Muchos de ellos est&aacute;n gravemente mutilados: a Pasheo le falta una pierna; a Hangao, los dos brazos. Pero ni la situaci&oacute;n de penuria en la que viven ni sus deficiencias f&iacute;sicas les impiden jugar, demostrar aut&eacute;ntica alegr&iacute;a o sentir los primeros amores adolescentes. El mayor exponente de este optimismo es Sat&eacute;lite, un muchacho experto en instalaci&oacute;n de antenas de televisi&oacute;n que intenta mantener informadas a las gentes del campo de refugiados de la tensa situaci&oacute;n internacional. Sat&eacute;lite es el l&iacute;der de los chavales del campo en su recogida diaria de minas antipersona y quien habla con los jefes del campo con un desparpajo que pone la nota de humor al film. Sus intentos de conquistar el amor de Astrin resultan enternecedores (las miradas de embobamiento que le lanza a la muchacha son de f&aacute;bula).</p><p>Sin embargo, una historia ambientada en las semanas previas a la invasi&oacute;n americana de Irak, en un clima de expectaci&oacute;n permanente por parte de un pueblo perdedor (los kurdos fueron perseguidos con sa&ntilde;a por Sadam Hussein) no puede ser optimista. Al contrario, resulta de una crudeza escalofriante. Astrin es el rostro de la tragedia: llega al campamento tras huir del pueblo en que mataron a sus padres. Va acompa&ntilde;ada de dos ni&ntilde;os, Hangao y Rega, a los que parece unirla una relaci&oacute;n fraterna. Hangao carece de brazos, Rega est&aacute; ciego. Conforme se suceden los acontecimientos, nos enteramos del oscuro secreto de Astrin: Rega no es su hermano, sino su hijo, fruto de la violaci&oacute;n de un soldado irak&iacute;. Entonces se comprende... su mirada cargada de tristeza, su comportamiento hosco, su rechazo a Sat&eacute;lite, los intentos reiterados de abandonar a Rega, sus fantas&iacute;as de suicidio, y el terrible deselance de su historia.</p><p>Mi personaje favorito, Hangao. Su entereza a toda prueba lo convierte en el h&eacute;roe de la pelicula. Hangao no tiene brazos, pero con una habilidad &uacute;nica y un valor que no dudar&iacute;amos en catalogar de temeridad, desentierra minas antipersona con la boca. Adem&aacute;s, posee el don de la premonici&oacute;n, y sus premoniciones le llegan en apocal&iacute;pticas visiones. Yo no imagino peor maldici&oacute;n que ver el futuro en su situaci&oacute;n. Como un trasunto de la m&iacute;tica Casandra, Hangao ve un terrible y desesperanzador porvenir que no puede cambiar (al igual que la desgraciada hija de Pr&iacute;amo ve&iacute;a la ca&iacute;da de su amada Troya sin poder hacer nada por impedirlo). Su valor y su determinaci&oacute;n de seguir hacia adelante resultan estremecedores.</p><p>A pesar de las terribles verdades que cuenta, la pel&iacute;cula es hermosa. Los paisajes son muy bellos: el campo de refugiados jalonado de armas herrumbrosas, los cielos nublados, las desoladas llanuras... introducen al espectador en un ambiente casi on&iacute;rico, de una melancol&iacute;a muy acorde con los hechos relatados. Cabe destacar tambi&eacute;n la actuaci&oacute;n de los ni&ntilde;os, que no son actores profesionales, sino aut&eacute;nticos habitantes del pueblo en que se rod&oacute;, kurdos, realmente mutilados, hu&eacute;rfanos. Tal vez por ello sean capaces de transmitir esa tristeza tan honda en sus miradas.</p><p>La pel&iacute;cula permaneci&oacute; en mi memoria varios d&iacute;as despu&eacute;s de verla, transmiti&eacute;ndome interrogantes inc&oacute;modos, cuestiones a las que no s&eacute; encontrar respuesta. Por ejemplo, &iquest;Qu&eacute; tiene Occidente qu&eacute; decir a esto? &iquest;Podr&iacute;amos juzgar tranquila y c&oacute;modamente las motivaciones de estos ni&ntilde;os desde nuestros planteamientos acomodaticios y en demasiadas ocasiones claramente dogm&aacute;ticos? La &uacute;ltima escena es tal vez la mejor respuesta: Los americanos "salvadores" llegan al campo de refugiados y Sat&eacute;lite, que antes los idolatraba, se aleja sumido en un silencio amargo y desenga&ntilde;ado.</p><p>Mientras ve&iacute;a la pel&iacute;cula, record&eacute; una canci&oacute;n de Ismael Serrano en la que me he basado para poner t&iacute;tulo a este art&iacute;culo. Tal vez la record&eacute; porque hace referencia al mundo &aacute;rabe, tal vez porque en situaciones tan extremas como las que este film relata, existir y morir no son conceptos tan enfrentados como podr&iacute;a parecer, porque muchos vivos quiz&aacute; ya est&eacute;n muertos.</p><p>&nbsp;</p><p align="center"><strong>LA CIUDAD DE LOS MUERTOS </strong></p><p align="center"><strong><em>(ISMAEL SERRANO)</em></strong></p><p align="center">En la ciudad de los muertos, donde crecen amapolas, <br />las mujeres tienden ropa sobre l&aacute;pidas sin nombres, <br />los ni&ntilde;os entre las tumbas juegan a salvar sus vidas <br />y se esconden de otros ni&ntilde;os, del hambre o de escuadrones. <br />La ciudad de los muertos ya de ma&ntilde;ana agoniza <br />y no hay quien les represente en las Naciones Unidas. <br />En todas las ciudades se habita un cementerio <br />donde se exilian los muertos.<br />En la ciudad de los muertos no se para el autob&uacute;s, <br />cuando la parca se duerma el muerto cenar&aacute; sin luz. <br />Un muerto que tirita porque all&iacute; siempre es invierno, <br />te ofrece un cigarrillo, te invita a su mausoleo. <br />Nadie les tiene en cuenta en el plan nacional, <br />ni al hacer las estad&iacute;sticas del Banco Mundial. <br />En la ciudad de los muertos talaron todos los sauces, <br />es terreno edificable.<br />La ciudad de los muertos est&aacute; rebosando vida <br />y &oacute;xido todas las puertas, la alambrada que lo cerca. <br />El latido de los muertos ha cruzado la autopista <br />y est&aacute; acechando tu casa, quiere sentarse en tu mesa.<br />Los muertos tan vivos habitar&aacute;n los palacios, <br />las calles y ministerios, y los Fondos Monetarios. <br />De carne y luz de otros tiempos vistieron sus esqueletos, <br />cansados ya de estar muertos, <br />de habitar tu cementerio.</p>]]></description><pubDate>Fri, 08 Feb 2008 21:43:00 +0000</pubDate></item><item><title>CINES CON ZONA VIP</title><link>https://galastah.blogia.com/2007/122701-cines-con-zona-vip.php</link><guid isPermaLink="true">https://galastah.blogia.com/2007/122701-cines-con-zona-vip.php</guid><description><![CDATA[<p>0,50 c&eacute;ntimos. &Eacute;sa es la diferencia entre un espectador normal y un "espectador muy importante", o lo que es lo mismo, una "persona muy importante", pues &eacute;se es el significado de las siglas VIP <em>(Very Important Person). </em>No s&eacute; cu&aacute;ndo surgi&oacute; este t&eacute;rmino, ni cu&aacute;ndo comenz&oacute; a utilizarse masivamente por ah&iacute;. Lo confieso, al principio no ten&iacute;a ni idea de lo que significaba, pero eso de "Entradas para la zona VIP en el concierto de ..." me ol&iacute;a a chamusquina. </p><p>El t&eacute;rmino es un insulto a la dignidad y a la inteligencia. Podr&iacute;a escribirse VRP (Very Rich Person) y todos quedar&iacute;an mejor, porque aunque es una realidad - m&aacute;s o menos triste, ah&iacute; cada cual seg&uacute;n su ideolog&iacute;a - que hay personas m&aacute;s ricas que otras, no veo de d&oacute;nde se puede sacar que&nbsp;existan personas m&aacute;s importantes que otras. Sigo prefiriendo con mucho el cartelito de RESERVADO que en algunos lugares se pegan en los sitios de honor, aunque sea lo mismo al fin y al cabo.</p><p>Pero no escribo este art&iacute;culo para comentar o criticar el t&eacute;rmino VIP, aunque se pudieran escribir libros enteros denost&aacute;ndolo, sino para llamar la atenci&oacute;n sobre la irrupci&oacute;n de las zonas VIP en el cine. Hace ya algunos meses fuimos al cine en Murcia, en el Centro Comercial Nueva Condomina. Al pasar por taquilla, la chica que nos atendi&oacute; nos ofreci&oacute; entradas de la Zona VIP. Qued&eacute; un momento fuera de juego, tanto que volv&iacute; a preguntar, para asegurarme de haber o&iacute;do bien. Pagu&eacute; muy mosqueada una entrada normal (al normal&iacute;simo precio de 6 &euro;, que seg&uacute;n me inform&oacute; una amiga que tiene m&aacute;s mundo que yo, es barato en otras capitales espa&ntilde;olas) y la sensaci&oacute;n de incomodidad no se me fue en toda la tarde. Mir&eacute; con aut&eacute;ntica rabia las tres o cuatro filas, totalmente vac&iacute;as, de la zona VIP. Pues s&iacute;, era cierto: las mejores filas del cine desaprovechadas porque est&aacute;n reservadas para personas muy importantes.</p><p>Para los ingenuos que se est&eacute;n poniendo rojos de c&oacute;lera al leer estas l&iacute;neas, he de informarles que zonas&nbsp;excepcionales en los cines&nbsp;han existido siempre. En el cine de verano del pueblo de al lado hab&iacute;a unas mesitas con sillas blancas de pl&aacute;stico&nbsp;preferibles a las duras butacas de hierro del resto. Todo el mundo se mataba, en sentido figurado, por las sillitas blancas, pero para acceder a ellas hab&iacute;a dos &uacute;nicas soluciones: o llegar muy temprano, cuando el sol a&uacute;n no se hab&iacute;a ocultado, o que alg&uacute;n pringao llegase muy temprano para guard&aacute;rtelas (he tenido m&aacute;s de una discusi&oacute;n con estos vigilantes acaparadores de sillas), pero el caso es que el criterio era, simple y llanamente, llegar el primero. Un criterio simple y, para mi entender - exceptuando la figura del pringao guardasillas - el m&aacute;s justo. Quieres un buen sitio: estupendo, llega antes. Todo cin&eacute;filo ha experimentado la alegr&iacute;a de comprar entradas centradas&nbsp;para las filas 7, 8&nbsp;o 9 - suelen ser las mejores - porque "Al que madruga, Dios le ayuda" y punto. Pues no, ahora puedo llegar la primera, con varias horas incluso para comprar entradas para un estreno, pero ni Dios podr&aacute; ayudarme a conseguir una butaca centradita, a no ser que eche mano del descaro y me siente en una si las veo libres. </p><p>Otro t&eacute;rmino que ha crecido en estos tiempos tanto o m&aacute;s que el de "VIP" es el de "MILEURISTA", persona generalmente joven que gana menos de 1000 &euro; al mes en un trabajo precario con un&nbsp;contrato temporal y que a duras penas puede llegar a fin de mes. Mi pregunta es: &iquest;C&oacute;mo se las arregla un mileurista para ir al cine en estos tiempos? &iquest;De verdad es justo que una persona m&aacute;s rica llegue y por su dinero sea considerada "m&aacute;s importante" y se siente en las zonas guays del cine? No s&eacute;, a m&iacute;&nbsp;el m&aacute;s elemental sentido de la justicia me dice que no. Me&nbsp;da la risa amarga al imaginar el estreno de "Titanic", "El se&ntilde;or de los anillos"&nbsp;o "La guerra de las galaxias" en una sala con zona VIP:&nbsp;gente&nbsp;api&ntilde;ada hasta en la fila primera, dej&aacute;ndose el cuello en el intento por verle el cogote a Gandalf -&nbsp;el de Frodo es m&aacute;s accesible, cosas de ser un hobbit - o cogiendo una tort&iacute;colis de miedo&nbsp;por seguir el vuelo de la nave de Anakin Skywalker mientras las filas&nbsp;7, 8 o 9 est&aacute;n semidesiertas o&nbsp;repletas de&nbsp;gente que ha accedido a pagar m&aacute;s para ver el estreno&nbsp;mientras maldice a la empresa de&nbsp;cines, al sistema o a quien se le cruce en esos momentos.</p><p>&iquest;Qu&eacute; razones existen para reservar una zona en un cine a las personas muy importantes? El dinero, por supuesto, o tal vez un intento de dignificar el cine y equipararlo al teatro, dir&aacute;n algunos. De todos modos, en el teatro te cobran m&aacute;s por una butaca de patio que por el anfiteatro, y m&aacute;s por una butaca de la zona preferente que por una butaca de patio, &iquest;por qu&eacute; no? De todos modos, es una empresa privada y puede hacer lo que le venga en gana... Imagino que s&iacute;, para eso est&aacute; el "bendito" neoliberalismo. Pero no me convence: el cine siempre ha sido un espect&aacute;culo m&aacute;s popular que el teatro, m&aacute;s para la gente com&uacute;n, que se va con la familia o los amigos a ver el cine de verano de doble sesi&oacute;n con el bocata de chorizo y unas cervezas para disfutar m&aacute;s de la pel&iacute;cula. Que el precio de las entradas suba me puede parecer bien o mal, pero que se reserve la mejor parte de la sala para los m&aacute;s ricos, me parece indignante. En fin, la mejor manera para que las salas de cine est&eacute;n cada d&iacute;a m&aacute;s vac&iacute;as. Yo, por mi parte, no pienso entrar en ese cine con zona VIP. Esperar&eacute; a entrar en otras salas o a que la peli salga en DVD. Cuando el ejemplo cunda y en todas las salas haya una zona para "personas muy importantes", ya ver&eacute; lo que hago. Mientras tanto, se admiten sugerencias.</p>]]></description><pubDate>Thu, 27 Dec 2007 15:58:00 +0000</pubDate></item><item><title>CIENTOS, MILES, MILLONES... TODOS</title><link>https://galastah.blogia.com/2007/120901-cientos-miles-millones-todos.php</link><guid isPermaLink="true">https://galastah.blogia.com/2007/120901-cientos-miles-millones-todos.php</guid><description><![CDATA[<p>&iquest;Hab&eacute;is pensado alguna vez en la relevancia del n&uacute;mero 100? Preguntad a un ni&ntilde;o peque&ntilde;o sobre &eacute;l. Para un ni&ntilde;o, el 100 es algo as&iacute; como el techo de los n&uacute;meros. No hay nada m&aacute;s all&aacute; de &eacute;l, y si hay algo, son n&uacute;meros mucho m&aacute;s misteriosos e innaccesibles. La prueba tangible de esta importancia la tenemos en los datos que a diario nos llegan en los medios de comunicaci&oacute;n. Si a una manifestaci&oacute;n o a un concierto asistieron cientos de personas, es para tener en cuenta, aunque s&oacute;lo fueran 200 que, para ser rigurosos, entra dentro de la consideraci&oacute;n de "cientos" y la verdad, supondr&iacute;an una audiencia escasa en los eventos citados.</p><p>Pero si el cien nos parece poco importante, no hay por qu&eacute; preocuparse: tenemos el 1000. Si un disco o un libro vende miles de copias, son &eacute;xito asegurado y entran en todas las listas de ventas y bestsellers por la puerta grande. Miles de espectadores convierten en taquillazo una pel&iacute;cula o acreditan de sobra una exposici&oacute;n. &iquest;Y qu&eacute; me dec&iacute;s de los millones? Millones de personas aseguran la inmortalidad de cualquier evento, acto u obra. Y despu&eacute;s de los millones, s&oacute;lo resta el todo, el 100%.</p><p>En los &uacute;ltimos d&iacute;as estoy percibiendo en la tele, y lo que es m&aacute;s grave, en los informativos, una tendencia peligrosa a abusar de absolutos, de miles y tantos por ciento elevad&iacute;simos para referirse a un tema tan manido como la Navidad. Y digo "percibiendo" porque es una impresi&oacute;n personal, tal vez s&oacute;lo una paranoia, pero que me resulta peligrosa por lo que puede suponer por su influencia en la ciudadan&iacute;a. Ya es Navidad (en el Corte Ingl&eacute;s desde noviembre, creo), o al menos se huele muy cerca, y en los informativos se toma el pulso a la realidad social de maneras muy curiosas: se comenta la previsi&oacute;n de la ocupaci&oacute;n hostelera en las pr&oacute;ximas fechas, se habla de las multitudinarias y car&iacute;simas compras de Navidad, se aconseja a los padres precauci&oacute;n en la adquisici&oacute;n de juguetes para sus hijos... Todo ello muy l&iacute;cito (o no, ya hablar&eacute; de la conveniencia de estas noticias en un informativo unos p&aacute;rrafos m&aacute;s adelante), pero con un abuso de los adjetivos y los numerales absolutos. Fij&aacute;os en ello, os va a resultar muy f&aacute;cil, sobre todo por las fechas que se aproximan. Cada vez se har&aacute;n m&aacute;s populares las siguientes frases: <em>"Las previsiones hosteleras nos hablan de un incremento de cientos de reservas para las fiestas m&aacute;s importantes del a&ntilde;o", "Las cada vez m&aacute;s populares comidas y cenas de empresas se disparan en estas fechas, adelant&aacute;ndose incluso casi un mes a las Navidades por la falta de plazas", "Todo el mundo celebra la popular Nochevieja con alegr&iacute;a y excesos", "Cientos de espa&ntilde;oles realizan ya desde hoy sus compras navide&ntilde;as para evitar prisas de &uacute;ltima hora", "Cientos de personas se convocar&aacute;n esta noche ante la Puerta del Sol para dar la bienvenida al nuevo a&ntilde;o", "Este a&ntilde;o, los espa&ntilde;oles gastaremos X millones de euros en nuestras compras navide&ntilde;as, aproximadamente X (seguro que cientos) euros por persona", "Un a&ntilde;o m&aacute;s se superar&aacute;n las previsiones y miles de personas llenar&aacute;n hoteles y salas de fiesta para celebrar la noche m&aacute;s importante del a&ntilde;o, que resultar&aacute; tambi&eacute;n la m&aacute;s cara, ya que se prevee un gasto de X (cientos) de euros en gastos de cena, vestidos y peluquer&iacute;a" </em>y un largo etc&eacute;tera capaz de marear a cualquiera.</p><p>Todas estas cifras transmiten una abrumadora sensaci&oacute;n de totalidad que acaba por empujar a una vor&aacute;gine de consumismo y gasto a mucha gente, y cuidado que he dicho "mucha", no toda, por supuesto, y a un estado de miseria an&iacute;mica a muchas otras. Porque si todo el mundo compra bolsas y bolsas de art&iacute;culos navide&ntilde;os, si todo el mundo coloca en su casa un abeto que m&aacute;s bien parece una sequoya, si todos celebran cenas de empresas, compran centollos para Nochebuena, cena en un hotel car&iacute;simo en Nochevieja vestido de gala y peinado por la estilista de <em>Titanic </em>mientras disfruta de cotill&oacute;n (a saber, m&uacute;sica reaggeton y otros insultos a la palabra "m&uacute;sica" disfrazados con un gorrito cuya goma durar&aacute; con suerte tres horas y un collar de hawaina de dudoso gusto) y barra libre, si todos hacen todo esto... &iquest;Qu&eacute; pasa con mi modesto plan de Nochevieja? (porque s&iacute;, he de decir a los malpensados que s&iacute; tengo plan para Nochevieja), estar&aacute;n los pubs de entrada libre vacios, &iquest;no?... Pues resulta que no. Resulta que cientos (y ahora s&iacute; que es justificado) de personas abarrotan los pubs de entrada libre (o semilibre), por no contar con los miles de personas que, sin ser indigentes, no tendr&aacute;n centollo en su mesa o no tapar&aacute;n el tronco del &aacute;rbol con medio cat&aacute;logo la tienda de juguetes para sus hijos. </p><p>No obstante, las cifras mandan, y atan nuestra mente, y nos hacen pensar, aunque sea por un breve instante antes de recuperar la cordura, un ef&iacute;mero segundo, que perteneciendo a esos cientos o miles de los que hablan en los informativos alcanzar&iacute;amos la dicha m&aacute;s absoluta. La publicidad - y &uacute;ltimamente tambi&eacute;n los informativos - juegan con nuestro instinto gregario, nuestro desesperado intento de pertenecer a un grupo, a un todo, y de evitar la exclusi&oacute;n, el maldito ostracismo del diferente, del que se ha quedado sin iguales, sin colectividad a la que pertenecer, as&iacute; que los mensajes como <em>"Que no te lo cuenten", "&iquest;Te vas a quedar sin &eacute;l?", "No te quedes fuera", "Siempre hay alguien mirando", "Todo el mundo tiene ya un ... &iquest;y t&uacute;?", "S&eacute; uno de los afortunados que puede presumir de..." </em>calan en todos nosotros, y nos hacen, incluso a nuestro pesar, sonre&iacute;rnos y felicitarnos cuando hemos adquirido ese popular producto, cuando hemos ido a ver esa peli de la que todos hablan, cuando nos contamos entre todos los que asistieron a tal o cual evento. Esto no es negativo, por supuesto, siempre que sea libre, pero &iquest;lo es?</p><p>De estrategias publicitarias todos sabemos un poco. El problema es cuando los informativos entran en esa din&aacute;mica. Estoy de acuerdo con que se cuentan dentro de las tareas de un programa de informaci&oacute;n exponer c&oacute;mo se vive en la sociedad unas fechas como son las Navidades. Sobre esto podr&iacute;an incluso realizar interesantes estudios sociol&oacute;gicos como el cambio de la fiesta religiosa a la fiesta desacralizada que la mayor&iacute;a vivimos hoy en d&iacute;a, o los h&aacute;bitos de consumo, y por supuesto, advertir sobre los juguetes peligrosos, pero sin dejar de lado que la realidad no es tan totalitaria y absoluta, que existen m&aacute;rgenes, que no todo el mundo hace lo t&iacute;pico, o lo que ellos han convertido en t&iacute;pico. Deber&iacute;an ser conscientes de que usando esos datos tan absolutos o difundiendo informaciones en muchos casos sesgadas est&aacute;n no s&oacute;lo exponiendo una realidad, sino creando esa misma realidad. Me viene a la memoria una an&eacute;cdota: Hace ya algunos a&ntilde;os tuve la desgracia de volver de Madrid a Alicante en el puente de la Constituci&oacute;n y la Pur&iacute;sima. En Chamart&iacute;n me abord&oacute; Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola para preguntarme si iba de puente; les dije que no, que simplemente hab&iacute;a estado resolviendo unos asuntos en Madrid y que volv&iacute;a a casa. Esa entrevista, por fortuna para m&iacute;, no se emiti&oacute; al d&iacute;a siguiente en el telediario, por la simple raz&oacute;n, y esto s&iacute; es preocupante, de que no iba de puente. S&oacute;lo salen las entrevistas en que la gente habla de sus vacaciones, con lo cual nos da la impresi&oacute;n de que todo, todo el mundo goza de un puente generoso y con vacaciones en la costa. Traslad&aacute;ndonos a la actualidad, me parece vergonzoso padecer m&aacute;s de veinte minutos de informaci&oacute;n festera y navide&ntilde;a en un informativo (el de Canal 9, concretamente), como igual de vergonzosos ser&aacute;n los informativos llenos de cenas navide&ntilde;as, regalos y loter&iacute;as de las fechas que nos esperan, tambi&eacute;n los de las cadenas p&uacute;blicas. No s&oacute;lo le tomar&aacute;n el pulso a la realidad social, sino que se exceder&aacute;n otro a&ntilde;o comentando una y otra vez cotarros de todo tipo, con alguna referencia a la Nochebuena en los albergues para pobres para quedar bien o los actos de caridad de los jugadores de la liga regalando juguetes en los hospitales. Esos ser&aacute;n los &uacute;nicos retazos de dura realidad que salpicar&aacute;n nuestras fiestas navide&ntilde;as. Me pregunto, finalmente, si las empresas que ponen de ejemplo en los reportajes pagar&aacute;n algo en concepto de publicidad, ya que su nombre se difundir&aacute; en televisiones p&uacute;blicas que todos (y ahora s&iacute; que es v&aacute;lido) pagamos.</p>]]></description><pubDate>Sun, 09 Dec 2007 16:02:00 +0000</pubDate></item><item><title>EL INICIO</title><link>https://galastah.blogia.com/2007/120702-el-inicio.php</link><guid isPermaLink="true">https://galastah.blogia.com/2007/120702-el-inicio.php</guid><description><![CDATA[<p>Aqu&iacute; comienza mi andadura en el mundo de los blogs, el&nbsp;siete de diciembre de 2007... buena fecha.</p><p>El motivo del nacimiento de este blog soy yo misma, y las ideas que desde hace alg&uacute;n tiempo me martillean la cabeza, ideas que me remiten a una realidad de la que es imposible escapar, y a la que ignorar ser&iacute;a lo m&aacute;s c&oacute;modo, aunque no lo m&aacute;s comprometido. Por eso he llamado as&iacute; al blog: "Para que no se duerma mi conciencia", inspirado, como la mayor&iacute;a ya habr&aacute; adivinado, en el t&iacute;tulo de un &aacute;lbum del gran Manolo Garc&iacute;a, "Para que no se duerman mis sentidos". Est&aacute; muy bien que no se duerman los sentidos que, queramos o no, son nuestro punto de conexi&oacute;n con la realidad, pero que se duerma la conciencia puede ser letal, tal vez no para nosotros, o nuestros cuerpos (porque nuestra mente s&iacute; estar&iacute;a algo muerta), sino para&nbsp;la&nbsp;humanidad en general.&nbsp;Aqu&iacute; tal vez deber&iacute;a hacer una advertencia: el despertar de nuestras conciencias no va a salvar a&nbsp; nadie autom&aacute;ticamente (&iexcl;ojal&aacute;!), pero s&oacute;lo desde la concienciaci&oacute;n se podr&aacute; hacer algo. Tal vez no sirva para nada, pero pasar desde luego no nos va a servir. Otro cantautor de los que me gustan asegura que otro mundo es posible. El problema es que a la hora de aplicar esa gran idea, al menos una servidora no sabe por d&oacute;nde empezar. Tal vez el despertar de las conciencias sea el punto de partida necesario, aunque no suficiente, para conseguirlo y su difusi&oacute;n, la puerta a un contagio deseable y so&ntilde;ado de despertares.</p><p>Este blog nace como un espacio para expresar mis propias opiniones sobre algunos temas. No soy especialista en casi nada, y mis&nbsp;ideas tal vez puedan resultar&nbsp;prescindibles a cualquiera, pero yo siento la necesidad de expresarlas y, &iquest;por qu&eacute; no? de compartirlas. De todos modos, la mayor&iacute;a de la gente a la que conozco tampoco son grandes especialistas, sino gente muy corriente, que va a currar cada ma&ntilde;ana - a veces refunfu&ntilde;ando cuando la hora es indecentemente temprana -, y cuenta entre sus m&aacute;ximas aspiraciones con hacer estable ese curro, comprar una casa, conseguir una pareja o conservar la que tiene y mejorar el plan para el fin de semana. Pero debe haber algo m&aacute;s, &iquest;no? En mi caso ese algo m&aacute;s se traduce en las ideas que, como he dicho al principio, me martillean la cabeza cada vez m&aacute;s. Buscaba un medio para hacerlas salir, y resulta que la opci&oacute;n de un blog me ha parecido buena, as&iacute; que aqu&iacute; estoy dispuesta a ello.</p><p>Cuentan que hubo un hombre que quiso comprar la verdad. Le advirtieron de su alt&iacute;simo precio, pero insensato, optimista y seguro a partes iguales, declar&oacute; que pose&iacute;a todo el dinero necesario para tal transacci&oacute;n. Pobre desgraciado... Se le demud&oacute; el semblante y palideci&oacute; por completo cuando escuch&oacute; el precio, porque no&nbsp;exist&iacute;a dinero&nbsp;que pagara la verdad. El aut&eacute;ntico precio era no volver a gozar de un minuto de paz en toda su vida. Como pod&eacute;is imaginar, dej&oacute; la compra para otro d&iacute;a, ten&iacute;a que pens&aacute;rselo... Para todos aquellos que no hemos comprado la verdad, pero que la vislumbramos apenas por el rabillo del ojo, para aquellos a los que no les gusta lo que ven, aunque haya quien intente envolverle la realidad en dorado papel de regalo, este blog. </p>]]></description><pubDate>Fri, 07 Dec 2007 12:37:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
